Nos han enseñado que la incomodidad es algo negativo y que deberíamos evitarlo. Sin embargo, la incomodidad es una sensación que todos experimentamos en nuestras vidas, es aquello que se encuentra fuera de nuestra zona de confort y que sentimos en nuestro cuerpo porque es un reflejo de nuestra mente. Entender la relación cuerpo-mente es fundamental para entendernos a nosotros mismos.

Esto quiere decir que, cuando no obtenemos los resultados deseados, nuestro primer pensamiento en muchas ocasiones es abandonar lo que hemos realizado. Sin embargo, el momento más crucial es cuando mayor atención debemos colocar a las metas que nos hemos trazado.

No debemos olvidar los motivos que nos hicieron comenzar y mucho menos abandonar lo que con esfuerzo hemos construido. Si lo que queremos es crecer, alcanzar un mayor potencial y vivir una vida de la cual sentirnos orgullosos, solo hay una manera de hacerlo: salir de tu zona de confort, vivir en carne propia la incomodidad que, finalmente, te llevará a tus objetivos.

Dicen que la vida es un recorrido como un tren de larga distancia, en el que no siempre podemos parar donde queremos, ni quedarnos tanto tiempo como quisiéramos, pero lo que sí podemos hacer es vivir con intensidad, disfrutar y aprender de cada momento vivido.

Reconoce tu progreso y sigue luchando por tus sueños.

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